El proceso: simple y sin agendas, adaptado a tu ritmo. porque esto va de simplificar no añadir más presión
fase 1
Me enseñas tu finca y me cuentas todo eso que tienes en mente
Quiero entender qué es lo que te mueve y te ilusiona de tu proyecto, qué ideas tienes y porqué te bloqueas y abrumas.
Así que te pediré un videos sencillo para que me muestres tu espacio, como si me llevaras de paseo para descubrir tu pedacito de tierra, para ver lo que hay, lo que me cuentas y lo que yo detecto.
Te haré también algunas preguntas clave sobre las cosas importantes que quizá das por hecho o no te has preguntado, pero son las que de verdad servirán para ver lo que tiene sentido y se adapta a ti, no solo a tu finca.
fase 2
Desenredo la maraña, separando la inercia de las oportunidades
Empiezo a conectar las ideas que ahora mismo ves como problemas independientes y detecto las oportunidades y cambios que harán posibles y fáciles las demás.
Y, sobre todo, cuestiono todo eso que llevas tiempo arrastrando por inercia, por que en su día te enamoraste de la idea y no volviste a preguntarte si seguía teniendo sentido.
No se trata de encontrar la solución perfecta en la teoría, sino las decisiones coherentes para ti y tu momento.
fase 3
Un camino más ligero y una hoja de ruta clara y disfrutable
Ya no tienes que intentar sostenerlo todo, a la vez, ahora y para siempre. Sabes qué merece la pena ahora, qué puede esperar y qué ya no más.
Porque te explico todo lo que he visto para que entiendas el porqué de cada paso: las conexiones que he hecho, las ideas que se me han ocurrido y el camino que vale la pena seguir en tu caso.
No es solo un plan, es criterio para seguir tomando decisiones sin volver a perderte cada vez que te enamores de una idea nueva.